El asegurador es uno de los sectores que más se ha transformado en los últimos años bajo el impulso de la tecnología. Su apuesta por la digitalización es irrebatible para seguir mejorando en aspectos como la eficiencia operativa o la experiencia del cliente. Sin embargo, esta tajante atracción por la tecnología puede acarrear problemas, como sensación de estrés en las compañías por querer adoptar todas las herramientas emergentes que van apareciendo, falta de habilidades para manejarlas o no sacar el rendimiento deseado tras inversiones millonarias.