La aparición masiva de instalaciones fotovoltaicas, el auge del vehículo eléctrico, la proliferación de baterías de litio o la intensa construcción de centros de datos están dando forma a un entorno en el que están surgiendo nuevos riesgos de incendios que, a veces, evolucionan a una velocidad incluso mayor que la capacidad de respuesta que se necesita para frenarlos. Además, este nuevo mapa de riesgos se está empezando a sentir cada más en términos de rentabilidad y, por tanto, el seguro español está obligado a tomar medidas.
