DANA: 2 meses de la riada y el trabajo de los corredores es alabado por el sector

El presidente de la Asociación de Corredores de la Comunidad Valenciana (ACS-CV), Miguel Sánchez, forma parte de la portada de la última revista de Aseguranza conde hacemos mención a la catástrofe vivida y las consecuencias tanto humanas como profesionales de todo ello. El presidente alaba el trabajo de todos los profesionales y resalta que "como corredor de seguros, pocas veces he sentido tanto orgullo por mi profesión como en estos momentos".

Las calles de las zonas afectadas en la provincia de Valencia todavía recuerdan, y con mucho, todo lo que sucedió la noche del 29 de octubre. El barro, los vehículos rotos y sucios por doquier, los kioskos para repartir comida en la calle y la desorganización todavía campean a cada paso. Los corredores de seguros han formado parte de esta situación tramitando siniestros y asesorando a clientes propios y ajenos sin conocer de horarios y es necesario saber cómo lo han vivido desde dentro.

El representante de ACS-CV indica que entre el colectivo "todavía están consternados, pero trabajando al 150% para tramitar todos los siniestros. Hay compañeros que lo han perdido todo y que, además, han de tramitar cientos y cientos de siniestros". Añade que "es un momento difícil, pero la solidaridad entre los compañeros es increíble. Nos apoyamos mutuamente y tratamos de hacer todo lo posible para ayudar a quienes más lo necesitan".

En cuanto a las zonas afectadas muestra que va en función de cada población y cuenta que "se puede dar el caso de un municipio como Albal, que tardó pocos días en recuperar la normalidad, y otro justo al lado como Catarroja en el que el 99% de los comercios se vieron muy afectados, y que todavía hoy podemos ver en sus calles los restos de la tragedia: bajos arrasados, coches amontonados, comercios y centros educativos cerrados, barro, centros de distribución de ayuda todavía en activo… Y, sobre todo, una gran incertidumbre en cuanto a cuándo se podrá recuperar una cierta normalidad".

En general, muestra que sus allegados le transmiten "cansancio, hartazgo, incertidumbre… Y una sensación de abandono por parte de las administraciones que puede no ser cierta, pero que es generalizada".

Orgullo profesional

Desde el punto de vista más asegurador, señala que las previsiones económicas realizadas por el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS) de 3.500 millones de euros serán cortas porque "el nivel de destrucción ha sido tan grande que no nos podemos hacer una idea de lo que ha significado y de lo que supondrá para el futuro de estas zonas".

Sánchez apunta que sobre la mediación "sólo puedo tener buenas palabras. Una vez más, hemos sabido estar a la altura, tanto las asociaciones como los colegios a través del Consejo Autonómico". Resalta que "acciones como las oficinas móviles del Colegio de Valencia en las poblaciones afectadas o la sesión formativa impulsada por el Consejo Autonómico dan buena fe de ello, con un nivel de implicación de todos los mediadores colegiados digno de encomio". Sobre su asociación, resalta que mantuvieron varios encuentros para "resolver las dudas que los profesionales nos trasladaron, formuladas por sus clientes, sobre el papel del CCS, que pienso que fue de muchísima utilidad". 

Destaca, hablando de la mediación, que "es admirable la vocación de servicio que mis compañeros asociados tienen en estos terribles momentos. Poder estar al lado de las personas en los momentos más difíciles, ofrecerles tranquilidad y buscar soluciones a quienes se enfrentan a pérdidas es un privilegio y responsabilidad que les impulsa a seguir trabajando con dedicación y empatía". Afirma que "me emociona ver a mis compañeros realizar estas tareas con tanto esfuerzo y dedicación. Como corredor de seguros, pocas veces he sentido tanto orgullo por mi profesión como en estos momentos".

Lecciones

En la entrevista también se reflexiona sobre lecciones que el sector puede aprender para gestionar futuras catástrofes. Indica el presidente de ACS-CV que "la DANA ha evidenciado la necesidad urgente de adaptar el sector asegurador a una nueva realidad climática, caracterizada por eventos extremos cada vez más frecuentes e intensos". Sobre lecciones concretas, resalta la "imperiosa necesidad de reevaluar los riesgos, desarrollar productos aseguradores más innovadores y ampliar las coberturas existentes. Además, resulta fundamental mejorar la comunicación con los asegurados, agilizar los procesos de indemnización y fortalecer la colaboración entre el sector privado y las administraciones públicas".

En cuanto a la comunicación apunta que "desafortunadamente no hemos podido contribuir de manera directa a través de canales oficiales". Apunta que "la falta de una coordinación efectiva pone de manifiesto la importancia de contar con protocolos claros y ágiles para responder a emergencias de esta magnitud". Muestra que "es momento de replantear nuestras estrategias y fortalecer los sistemas de protección civil con el objetivo de garantizar una mejor atención a las víctimas y minimizar los impactos de futuros desastres".